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Tierra de contrastes, Extremadura constituye un destino idóneo para quienes quieren entrar en contacto con una realidad nueva, sorprendente y estimulante. Un viaje a través de ella se convierte en un verdadero paseo por la historia, marcando cada recorrido con distintos telones de fondo, con los cambios de unos paisajes a otros. ¡Vívela!

 

Extremadura Trasierra-Tierras de Granadilla - Arte y Cultura

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Romano

PUENTE DE CAPARRA. GUIJO DE GRANADILLA

Caparra es un asentamiento arqueológico ubicado entre los términos municipales de Guijo de Grandilla y Oliva de Plasencia. La investigación arqueológica ha venido considerando a Caparra como uno de los núcleos urbanos más importantes de la región lusitana de época romana: Capera. El origen prerromano de la ciudad resulta un hecho ciertamente discutible, no obstante, su aparición bien pudiera corresponderse con un primer asentamiento situado en las inmediaciones.

En época de Augusto, Caparra aparece íntimamente ligada a la vía que unía la capital de la Lusitania, Emerita Augusta, con el norte peninsular, apareciendo como mansio (parada caminera) de la Vía de la Plata; tal es la ligazón entre la ciudad y la calzada que podría entenderse Caparra como una ciudad-camino. Tanto el origen de la urbe como su declive definitivo responderían a la creación de aquel y al posterior abandono del itinerario romano. La creación de una mansión respondía a la necesidad de edificar un lugar de descanso entre los enclaves urbanos en torno a la calzada.

Arco y Cardo de Caparra

                               Arco y Cardo de Caparra


En el caso de la Vía de la Plata, estas posadas se situaban a tramos equidistantes de 20 km. Así, la ciudad se convierte en la quinta desde Augusta Emerita tras ad Sorores, Castra Caecilia, Turmulos y Rusticiana. La Vía de la Plata constituye en Caparra el eje generador de todo su urbanismo, cruza la ciudad de Oeste a Noreste, convirtiéndose en decumanus maximus, a partir del cual se desarrolla el resto del trazado de la ciudad.
Una segunda calzada ha sido reconocida a su paso por la ciudad. Se trata de una vía secundaria que enlazaría Caparra con la vía del Valle del Jerte a través de Trasierra.

A finales del siglo I d. C, coincidiendo con la concesión por parte de Vespasiano del Ius Latii a todas las entidades urbanas de época augustea, que hasta ese momento figuraban como oppida, Caparra se convierte en un municipio romano de pleno derecho (muncipium flavium caperensis) y se adscribió a la tribu Quirina. A esta época pertenecen las grandes obras realizadas en la ciudad, entre las que destacan el arco, el templo de Júpiter y el ninphaeum, reordenación urbana de carácter evergético tan típica de este periodo histórico.

Pasada una época que podría considerarse de apogeo (s.I-II) las centurias bajoimperiales marcan la decadencia con la pérdida de las fórmulas municipales, del mismo modo que sucede con buena parte de las ciudades de Hispania en el período. Los espacios públicos se ven invadidos por construcciones de carácter privado, lo que muestra el carácter de ruina y/o abandono de ciertas áreas monumentales como son la galería porticada o la plaza del foro. Todo ello parece indicar que se habrían perdido buena parte de las funciones urbanas características.

Caparra, Vista Lateral

                              Vista lateral de Caparra


A lo largo del siglo V la ciudad se adentra en una crisis que conduce a sus habitantes a abandonar la urbe de modo paulatino. La ciudad desaparece y en su antiguo solar, pese a algunos tímidos intentos de repoblación medieval, sólo subsisten algunas ventas para atender a los caminantes. La ciudad de Caparra se corresponde con un asentamiento cuyas dimensiones rondan las 14 hectáreas. Ciudad amurallada, su perímetro es irregular adaptado a la topografía del terreno. La imponente muralla está dotada de cuatro puertas flanqueadas por torres redondas, una situada al sur y otra en la salida norte, otra al sureste, cuya traza y disposición ha sido documentada arqueológicamente y puede contemplarse en la visita, y otra dirección al río.

El eje sobre el cual se articula toda la urbanística se corresponde con la Vía de la Plata que a su paso por la misma funciona como decumanus maximo. En el centro de la ciudad, sobre la calzada, se erige como referente y emblema el tetrápilo, verdadero icono urbano y representación monumental del asentamiento. De los cuatro frentes del mismo, los más significativos son los que se abren hacia la calzada, conservándose en la fachada principal vestigios de podios destinados a acoger inscripciones y esculturas.

En el interior del foro se han excavado tres edificios así como gran parte de la plaza y una zona porticada, que posiblemente se trate de una basílica. El más importante de los tres edificios excavados en el foro es el conocido como el “templo de Júpiter”, está situado en uno de sus extremos. Las excavaciones han permitido conocer la existencia de grandes casas, domus, situadas en el lado norte, mientras que al oeste del foro se disponen pequeñas estructuras murarias asociadas a viviendas de menores dimensiones. Frente al área forense existe un conjunto doméstico de gran interés en el que numerosas casas de reducidas dimensiones ocupan la manzana excavada entre las calles principales. También frente al foro, pero al lado opuesto del cardo máximo, se ubican unas termas públicas, de gran interés, excavadas en su totalidad.

El edificio consta de vestuarios (apodyterium), palestra, frigidarium (habitación fría), tepidarium (habitación templada), caldarium (estancia caliente), natatio (piscina) tres cámaras de fuego, así como estancias auxiliares tanto para los usuarios del edificio como para las personas encargadas del mantenimiento de éste.  Cabe destacar la existencia de una estructura situada en el punto más elevado de Cáparra y que puede ponerse en relación con un castellum aquae que recogería el aporte de agua de un acueducto, hoy perdido, que entraba en la ciudad por su lado oriental y del que tan sólo se posee un importante testimonio epigráfico.

En extramuros se encuentra el único edificio destinado a espectáculos conservado. Se trata de un anfiteatro de planta elíptica, actualmente está soterrado dado el pésimo estado de conservación. En la proximidad de este edificio se dispone un embalse con dique de sillares cuya adscripción cultural viene siendo aceptada como romana. Próxima al anfiteatro se dispone la ciudad, siendo en ella apreciables ritos de inhumación y de incineración.

Ha de destacarse, finalmente, la existencia de un puente tendido sobre el río Ambroz construido en el s.I. d.C. y muy transformado tanto en época medieval como en tiempos recientes,  hasta concederle la configuración definitiva que hoy puede contemplarse.