Tierra de contrastes, Extremadura constituye un destino idóneo para quienes quieren entrar en contacto con una realidad nueva, sorprendente y estimulante. Un viaje a través de ella se convierte en un verdadero paseo por la historia, marcando cada recorrido con distintos telones de fondo, con los cambios de unos paisajes a otros. ¡Vívela!
ZEPA LAS HURDES
FLORA Y FAUNA
Las Hurdes Altas mantienen masas forestales, pinares, de gran extensión. El resto ha sido colonizado por densas formaciones de matorral donde el piornal ocupa la franja superior y la jara y el brezo tapizan hasta el horizonte las inferiores.
En los valles, los laberintos de meandros son ocupados por el aliso y en menor medida por sauces y fresnos. Aquí y allá algunos bosquetes de encina, alguna mancha alentadora y extensa de rebollos... algunos cultivos de cerezo adscritos a la denominación jerteña, relictos tejos, recónditos enebros.
Hay que resaltar la magnífica avifauna: buitres negros, gavilanes, águilas culebreras, búhos reales, cigüeñas negras... la infinidad de aves pequeñas y medianas que cubren las superficies forestales y los intrincados sotomontes de matorral: mito, pito real, pico menor; collalba girs, colirrojo tizón, trepador azul... Y en las alturas, el roquero solitario o el acentor alpino. Entre los mamíferos, el linde, el jabalí, la garduña, la cabra montés, o la nutria en las gargantas hurdanas.