Tierra de contrastes, Extremadura constituye un destino idóneo para quienes quieren entrar en contacto con una realidad nueva, sorprendente y estimulante. Un viaje a través de ella se convierte en un verdadero paseo por la historia, marcando cada recorrido con distintos telones de fondo, con los cambios de unos paisajes a otros. ¡Vívela!
Las Hurdes Altas mantienen masas forestales, pinares, de gran extensión. El resto ha sido colonizado por densas formaciones de matorral donde el piornal ocupa la franja superior y la jara y el brezo tapizan hasta el horizonte las inferiores.
En los valles, los laberintos de meandros son ocupados por el aliso y en menor medida por sauces y fresnos. Aquí y allá algunos bosquetes de encina, alguna mancha alentadora y extensa de rebollos, algunos cultivos de cerezo adscrito a la denominación jerteña, relictos tejos, recónditos enebros.