Tierra de contrastes, Extremadura constituye un destino idóneo para quienes quieren entrar en contacto con una realidad nueva, sorprendente y estimulante. Un viaje a través de ella se convierte en un verdadero paseo por la historia, marcando cada recorrido con distintos telones de fondo, con los cambios de unos paisajes a otros. ¡Vívela!
PALACIO DE LA ISLA
Situado en la plaza de la Concepción, es un edificio plenamente renacentista. Fue levantado en el siglo XVI promovido por una rama de la familia Blázquez-Mogollón recién llegado a Cáceres y no reconocida como tal por la familia ya asentada aquí desde la Reconquista.
Este rechazo sufrido por parte de la nobleza de la época explica el carácter crítico de las inscripciones que se pueden leer tanto en la fachada: "MODERATA DVRANT NOBILITAT ANIMVS NON ACTA PARENTVM"; como en el patio porticado por tres lados sobre un escudo esgrafiado:"VANITAS VANITATVM ET OMNIA VANITAS", que puede traducirse como "VANIDAD DE VANIDADES Y TODO VANIDAD", idea que contrasta con el interés que tenían por aparentar nobleza e importancia.
Pese a su fecha de construcción destacan en este palacio un importante número de elementos medievales, tales como las ventanas que se abren en la fachada con molduras góticas o el patio, de aspecto pesado y algo tosco en columnas y arcos en sus tres pisos, que contrastan con elementos avanzados para su tiempo como la portada de estilo manierista, a base de voluminosos y rústicos sillares almohadillados.
El nombre del palacio se debe a que sus propietarios en el siglo XVIII ostentaron el título de marqueses de la Isla. Finalmente cabe mencionar el destacado papel social que tuvo el edificio durante los siglos XIII, XIV y XV. En esta época existieron dos Juderías en la ciudad: la Vieja, conocida actualmente como Barrio de San Antonio, y la Nueva, que se encontraba formada por las actuales calles Pintores, Moret, de la Cruz y Paneras y que se vio integrada posteriormente en este palacio. De este modo, la sinagoga se encontraría emplazada en el Palacio de la Isla hasta finales del siglo XV, cuando fue transformada y habilitada al culto católico bajo la advocación de la ermita de la Cruz.