MURALLA DE CORIA
El irregular recinto amurallado romano está perfectamente adaptado al terreno y destacan en él una serie de torres especialmente dispuestas para su defensa. Tan sólo en dos de sus puertas, la de la Guía y San Pedro, se conservan restos romanos (sillares graníticos dispuestos a soga y tizón), pues sucesivas transformaciones llevadas a cabo por árabes y cristianos alteraron su aspecto original.
Además es frecuente la ubicación de casas adosadas a la muralla. Las otras dos puertas, abiertas en el s. XVI, la del Sol y la de San Francisco, surgieron por necesidades de comunicación y muestran sencillos arcos de medio punto achaflanados, en el caso de la primera, y los blasones del Ducado de Alba y del concejo de la ciudad, en la segunda.