Tierra de contrastes, Extremadura constituye un destino idóneo para quienes quieren entrar en contacto con una realidad nueva, sorprendente y estimulante. Un viaje a través de ella se convierte en un verdadero paseo por la historia, marcando cada recorrido con distintos telones de fondo, con los cambios de unos paisajes a otros. ¡Vívela!
CONCATEDRAL DE SANTA MARÍA
Situada en plena Plaza de España, fue edificada, probablemente, sobre el solar de la antigua Catedral de Santa María de Jerusalén, la que fuera en época visigoda la iglesia arzobispal de Mérida. Posteriormente, fue construida nuevamente tras la reconquista de la ciudad, por lo que sus restos más antiguos datan del s.XIII.
Su planta presenta tres naves separadas por pilares cuadrados con columnas adosadas. Originalmente estuvo cubierta con una armadura mudéjar que fue sustituida en el Barroco por bóvedas de aristas. Ya en el s.XVI se añaden varias capillas, entre las que destacan la de los Vera, la capilla bautismal y la de Dª Cecilia de Mendoza, contigua a la anterior. El exterior, sencillo, está edificado con sillería granítica bien escuadrada.
La portada que se abre al oeste, del s.XVII, presenta dos cuerpos que conforman la base de una torre de construcción posterior. En cuanto a la fachada meridional, ésta cuenta con un primer cuerpo adintelado sobre el que se superpone una hornacina-capilla que alberga una imagen de Ntra. Sra. de la Guía.
Con respecto a las obras artísticas conservadas en este templo, destacan la pintura mural gótica situada en el ábside (oculta actualmente) y que representa la Misa de San Gregorio; el Cristo de la O, una talla de la segunda mitad del s.XIV; los sepulcros de Diego de Vera y Mendoza y su esposa; el cenotafio del que fuera último Maestre de la Orden de Santiago, Alonso de Cárdenas, enterrado en Llerena, así como varios retablos y altares y el retablo mayor, obra de Agustín Barrera fechado en 1764, con valiosas esculturas de San Pedro y San Pablo realizadas en el primer cuarto del s. XVII por Francisco Morato.