PUENTE ROMANO SOBRE EL RÍO GUADIANA
La fecha de la construcción de este vestigio coincide con la época de la fundación de la ciudad, es decir, sobre el año 25 a.C., pudiéndose apreciar aún rasgos de su aspecto original correspondientes al inicio y al final de la obra.
Debido a la importancia estratégica-militar del puente, éste ha sufrido restauraciones. La primera de la que existe constancia es de época visigoda, aunque se cree que pudo haber otras en época romana. Fue la última restauración, ya en el s.XIX, la que dotó al Puente de su apariencia actual. La obra se realizó, en un principio, con dos tramos de arquerías unidos mediante un tajamar que sería destruido posteriormente por una gran riada. Este fue el motivo por el que se construirían en el s.XVII cinco nuevos arcos en esa zona, edificación que daría unidad a todo el puente.
Puente Romano sobre el río Guadiana
De la misma fecha, datan los dos primeros descendederos. El primero fue construido sobre los restos del tajamar, mientras que el segundo, denominado de San Antonio por la capilla dedicada al Santo, estaba situado a su salida. Para ambas construcciones se emplearon sillares de granito procedentes del Teatro Romano. Como resultado de estas edificaciones, el Puente presenta una longitud de 792 m. de largo, 12 m. de alto con respecto al nivel medio del agua, contando con 60 arcos y aliviaderos en aquellas zonas donde el río discurre con más fuerza. Igualmente, los pilares originales disponen de tajamares redondeados para aliviar el empuje de las aguas. De los tres tramos que pueden apreciarse, es el primero de ellos el que mejor conserva el estilo original.
Finalmente señalar que el puente pasó a ser exclusivamente peatonal el 10 de diciembre de 1993, día en que se inauguró el puente de la Lusitania.