Tierra de contrastes, Extremadura constituye un destino idóneo para quienes quieren entrar en contacto con una realidad nueva, sorprendente y estimulante. Un viaje a través de ella se convierte en un verdadero paseo por la historia, marcando cada recorrido con distintos telones de fondo, con los cambios de unos paisajes a otros. ¡Vívela!
PUENTE DE ALCANTARILLA
De época augusta, su construcción es de menor envergadura que la de los otros dos puentes de la ciudad, pasa desapercibido por su lejanía de la ciudad y por el esplendor de dichos puentes. Se localiza a unos 2 kilómetros al este de Mérida, junto a la vía del ferrocarril que une Mérida, Badajoz y Cáceres.
Se construyó para salvar un arroyo en la calzada que unía Augusta Emérita con Olisipo (Lisboa). De un solo ojo, tiene una longitud de unos 7 metros y una anchura próxima a los 4 metros y medio.
Su núcleo se construyó en opus caementicium y la bóveda, hoy de ladrillos, probablemente en su origen fue de sillares. El dorso del puente estaba realizado en opus mixtum con hiladas de ladrillo entre la piedra.