LA CALDERITA. LA ZARZA
En la localidad de la Zarza se encuentran huellas de la presencia romana, así como edificaciones medievales como el castillo, abundan vestigios y restos de épocas precedentes, Así, se han documentado los poblados de Alanjón, de época calcolítica, y de Holgado, correspondiente al periodo del Hierro I.
Desde la carretera que une La Zarca con Alange, se encuentra un camino que parte a la izquierda de la carretera, junto a un pequeño arroyo, también allí se ubica una señal de la Junta de Extremadura indicando que éste es el desvío en dirección a los abrigos de La Calderita.
Una vez en el abrigo, será vislumbrables los motivos y las figuras distribuidos en varios paneles que ocupan la superficie lisa de la piedra desde una altura muy baja hasta una distancia alcanzable con la extensión del brazo. Algunas figuras se hallan muy deterioradas y son difíciles de ver, incluso puede depender de la luz que sean reconocibles o pasen desapercibidos, pero otras serán fácilmente visibles.
Con el período calcolítico se relacionan las manifestaciones de arte rupestre localizadas en la villa. Se trata de abrigos mayoritariamente ubicados en la zona rocosa de la Sierra de las Peñas Blancas. Esta sierra, que alcanza los 600 m. de altura sobre el nivel del mar, se corona por unos farallones rocosos donde aparecen los abrigos que recogen las manifestaciones pictóricas.
Estas pinturas responden al tipo esquemático, muy extendido en Extremadura, caracterizado por la ausencia de naturalismo a la hora de plasmar los elementos representativos, así como la proliferación de motivos geométricos de difícil interpretación. Esto se relaciona con una pintura cuya motivación es la representación conceptual más allá de la simple imitación de la realidad. Podría decirse que los signos, las figuras, los motivos y símbolos son la escritura de un lenguaje del que se desconoce la gramática, siendo imposible interpretar su significado. Aparecen representaciones humanas de varios tipos: en forma de ancla o ancoriforme, de ramas, es decir con multiplicación de brazos y piernas, o ramiformes; geométricos como los bitriangulares, orantes, danzantes, etc. También se aprecian representaciones zoomórficas e incluso vegetales, siempre con una esquematización de los rasgos, que los reducen a expresiones mínimas y generalmente geométricas.
Aparecen escenas en las que se relacionan varias figuras antropomorfas entre las que resultan perceptibles gradaciones y jerarquizaciones señaladas con la presencia de elementos añadidos, como ropajes y utensilios. Existen también interpretaciones religiosas, mágicas, pero parece que algunas de ellas no son más que extensiones de explicaciones tomadas del mundo de la pintura paleolítica.
En cuanto a la técnica, estas pinturas se realizan con trazos gruesos y lineales, de color plano, habitualmente ocre rojizo, aunque aparezca el pigmento blanco. Los colores se obtienen principalmente de materias minerales, que se aglutinan con agua o líquidos orgánicos.
En la Sierra de las Peñas Blancas aparecen numerosos abrigos que pueden vincularse al poblado de Alanjón por el paralelismo cronológico. Son conocidos de antiguo algunos abrigos, pero es en los años 80 cuando se producen una serie de estudios de concluyen con la declaración como Bien de Interés Cultural en 1985 de la mayor parte de ellos.