DOLMENES DE LA DEHESA DE SALVALEÓN
En la población de Salvaleón se localiza un amplio conjunto megalítico que muestra la presencia humana en época calcolítica. Aparecen especialmente en la Dehesa Boyal, denominada Monteporrino, donde están documentados hasta 13 elementos tumulares, algunos recientemente intervenidos, y se han encontrado y situado hasta 8 menhires; de ellos se destacan los dólmenes denominados Monteporrino I y II.
Para acceder a los dólmenes, una vez se entra en la Dehesa Boyal de Monteporrino, se ha de seguir la señalización de la “Ruta Principal”, hasta llegar a un cruce donde se indica la “Ermita de San Isidro”, allí se asienta el dolmen de Monteporrino I. Presenta este cámara rectangular y corredor, y está cubierto por una estructura tumular artificial . Se data su construcción en el III milenio a. C, aunque el hallazgo de un vaso campaniforme habla de su uso hasta el II milenio.
El Montemporrino II, se sitúa en una pequeña elevación natural del terreno, adosado a un florecimiento rocoso del cuál parece haberse aprovechado el material para su construcción. Este sepulcro se halla completamente expoliado, se encontró colmatado de piedras, siendo utilizado como majano. Parece que su entorno ha sufrido contínuas roturaciones y arados. Su planta es trapezoidal, de cámara cerrada, con bloques de granito, a excepción de dos piezas de exquisitos que aparecen en el inicio de la cámara. Su longitud es de 3,80 m. siendo más amplio en la cabecera. Se supone la existencia, hoy perdida, de una cubrición adintelada con losas, algunas de las cuales aparecen desplazadas de su posición original.
Actualmente la Dehesa Boyal de Monteporrino ha sido objeto de una importante campaña de puesta en valor. Si bien los terrenos mantienen su uso agro-ganadero, se han habilitado instalaciones destinadas al turismo rural, natural y cultural, como casas rurales y albergue.