Tierra de contrastes, Extremadura constituye un destino idóneo para quienes quieren entrar en contacto con una realidad nueva, sorprendente y estimulante. Un viaje a través de ella se convierte en un verdadero paseo por la historia, marcando cada recorrido con distintos telones de fondo, con los cambios de unos paisajes a otros. ¡Vívela!
IGLESIA PARROQUIAL DE SAN BARTOLOMÉ
La Iglesia de San Bartolomé fue edificada desde mediados del siglo XV, lo que explica algunos rasgos góticos observables en las capillas del lado del Evangelio, especialmente la del Sepulcro de Vasco de Xerez de 1.535. Esta Iglesia sería ampliada en los siglos XVI y XVII, quedando el estilo barroco bien definido en su estructura. En 1759 se levantó la impresionante y bella torre que se distingue por su original estilo, que coincide con el de la fachada principal por su gran riqueza ornamental.
Foto: Vista de la Torre de la Iglesia de San Bartolomé
La torre tiene planta cuadrangular, el primer cuerpo es de sillares de granito y el segundo tiene una esplendorosa decoración barroca donde destaca el barro vidriado y el yeso, siendo el último más pequeño, rematado con una linterna y un cupulín. Tres naves forman el interior del templo, realizados a base de arcos de medio punto, teniendo la nave central una bóveda de medio cañón y las dos laterales de aristas.
De los espacios interiores destaca la capilla denominada de los Comendadores, con el ya nombrado sepulcro de Vasco de Xerez y su esposa Beatriz Bravo. El retablo mayor fue instalado en 1691 y es obra del José de la Barrera, disponiendo en la hornacina central la imagen de San Bartolomé. Resalta por su belleza el magnífico órgano que se halla en el coro.