Tierra de contrastes, Extremadura constituye un destino idóneo para quienes quieren entrar en contacto con una realidad nueva, sorprendente y estimulante. Un viaje a través de ella se convierte en un verdadero paseo por la historia, marcando cada recorrido con distintos telones de fondo, con los cambios de unos paisajes a otros. ¡Vívela!
MONUMENTO NATURAL MINA DE LA JAYONA
FLORA Y FAUNA
En el interior de la mina las condiciones ambientales han originado un microclima donde surgen especies de cuatro géneros de helechos, higueras, zarzamoras, nuezas, vides y almeces. El estrato herbáceo lo componen fumarias, geranios silvestres y paretarias.
Conforme se va ganando altura, la vegetación exterior va colonizando los bordes. Fuera, junto a la encina y el acebuche, encontramos jaras, ahulagas, retamas y labiérnagos o la orquídea mariposa. En las umbrías, quejigos y madroños sobresalen entre ruscos, madreselvas y lentiscos, mientras la cobertura vegetal en las riberas la componen fresnos, adelfas, sauces y almeces.
Tanto las oquedades dispersas en el exterior de la mina como los rincones inaccesibles de su interior ofrecen las condiciones adecuadas para su fauna más característica. Al sol, aves rupícolas como la grajilla, el roquero solitario, la chova piquirroja y el avión roquero.
Quirópteros como el murciélago de herradura grande, el troglodita, el ratonero mediano y, destacado por su escasez, el de herradura mediano, colonizan las numerosas galerías, salas y cavidades internas. Entre las rapaces, sobresalen el búho real y el águila culebrera. Mamíferos como el conejo o el tejón, anfibios como el sapo partero ibérico o reptiles como el lagarto ocelado redondean la original capacidad vital de este entorno.