Tierra de contrastes, Extremadura constituye un destino idóneo para quienes quieren entrar en contacto con una realidad nueva, sorprendente y estimulante. Un viaje a través de ella se convierte en un verdadero paseo por la historia, marcando cada recorrido con distintos telones de fondo, con los cambios de unos paisajes a otros. ¡Vívela!
LOS EMPALAOS. VALVERDE DE LA VERA
DATOS DE INTERÉS
Denominación: Los Empalaos
Lugar: Valverde de la Vera, Cáceres
Fecha: Madrugada del Jueves al Viernes Santo
Momentos más interesantes
El caminar de los Empalaos por las calles de Valverde.
El cruce entre dos Empalaos.
Cómo llegar: A Valverde de la Vera podemos acceder desde Plasencia, a través de la Ex-203 carretera que atraviesa la comarca verata.
LA HISTORIA
En los archivos parroquiales de la iglesia de Santa María de las Fuentes Claras de Valverde de la Vera existe documentación que nos habla de la existencia de la Cofradía de la Pasión de Ntro. Señor Jesucristo, a la que se agregan la de la Vera Cruz, denominada posteriormente como la de Los Empalaos, remontándose estos datos a finales del siglo XVI.
La antigua Cofradía ya mencionada tenía entre sus actos de penitencia aquellos de claro signo disciplinario, que los realizaban los denominados Hermanos de Disciplina, que con el paso del tiempo pasarían a llamarse "Empalaos".
Ya en esta documentación se nombra también la figura del Hermano de la Luz, que acompañaba al penitente recorriendo las calles de la población en la madrugada del Jueves al Viernes Santo, estos Hermanos de Luz son conocidos en la actualidad como Cirineos.
El Empalao era siempre en esta centuria y posteriores, un hombre que, por promesa o "mandá", realizaba el acto penitenciario durante la procesión.
FIESTA
El paso de los siglos han conservado este duro y especial rito penitencial, propio de los días centrales de la Semana de la Pasión y que, hoy día, se puede contemplar en Valverde de la Vera, con el mismo realismo y respeto que se realizara tiempo atrás.
La procesión de "Los Empalaos" continúa celebrándose en la madrugada del Jueves al Viernes Santo, como acto penitencial, participando de esta forma los penitentes en la procesión de ese día como cumplimiento de una promesa o "mandá".
Los empalaos llevan sobre los hombros desnudos un timón de arados de madera, los mismos que siempre se han utilizado en los trabajos agrícolas, que hace la función de cruz. De cintura para arriba se desnuda al penitente, atándole el madero con sogas que le rodea el torso y brazos hasta las manos. Desde la cintura hasta los pies se le cubre con unas enaguas antiguas de mujer.
Un velo cubre la cabeza del penitente, al que se le colocan dos espadas en forma de aspas detrás de la nuca, junto con una corona de espinas. Al final de cada extremo de la cruz se cuelgan tres virutas de arado romano, cuyo sonido traspasa en la noche los corazones de quien, como espectador, observa y presiente la llegada del Empalao, que baja descalzo por las calles de Valverde de la Vera realizando un secular recorrido, que le lleva entre otros lugares a la Iglesia Parroquial.
En esta procesión tan sobrecogedora como singular y respetada por los asistentes, el Empalao es acompañado por el Cirineo, que va cubierto de una capa antigua o, en su caso, una manta y que porta un antiguo farolillo de aceite y que, en caso de caídas, rara vez ayuda al penitente a levantarse.
Llama la atención el cruce entre empalaos, que hace que se arrodillen el uno ante el otro en señal de respeto mutuo. Empalao y Cirineos son acompañados en la madrugada de Valverde de la Vera por los familiares que les abren paso. Realizada esta dura procesión, los penitentes se retiran a sus casas tras haber cumplido con esta promesa tan dura como sobrecogedora, que los hombres de Valverde de la Vera vienen realizando en la Semana Santa desde hace siglos, para la admiración de los miles de asistentes que se desplazan desde todo el país a esta bella localidad verata.