Tierra de contrastes, Extremadura constituye un destino idóneo para quienes quieren entrar en contacto con una realidad nueva, sorprendente y estimulante. Un viaje a través de ella se convierte en un verdadero paseo por la historia, marcando cada recorrido con distintos telones de fondo, con los cambios de unos paisajes a otros. ¡Vívela!
LOS NEGRITOS DE SAN BLAS. MONTEHERMOSO
DATOS DE INTERÉS
Denominación: Los Negritos de San Blas.
Lugar: Montehermoso, Cáceres.
Fecha: 2 y 3 de febrero.
Momentos más interesantes:
Salida de San Blas de su ermita.
Procesión de San Blas.
Baile de los Negritos en la Plaza Mayor.
Cómo llegar: Montehermoso está situado al norte de la provincia de Cáceres, en la comarca denominada Valle del Alagón, muy próximo a las conocidas comarcas de Las Hurdes y Sierra de Gata y las importantes localidades de Plasencia y Coria.
LA HISTORIA
Desde el siglo XVI se tiene constancia de la celebración de San Blas en Montehermoso, una de las fiestas tradicionales más antiguas de Extremadura.
Cada año, los días 2 y 3 de febrero, se rememoran una serie de manifestaciones folclóricas y culturales que sorprenden a toda persona que los presencia por su belleza y colorido.
Danza de Los negritos de San Blas
Los protagonistas de la fiesta, junto al santo, son los "Negritos", un grupo de siete danzarines, que con las caras tiznadas con corcha quemada y los sones de sus castañuelas (hechas de corazón de encina), hacen las delicias de todos los que presencian sus fascinantes bailes. El componente burlesco del grupo es el "Palotero", portador de un zurrón de piel con los palos y demás utensilios que se emplean en las danzas.
Ante la ausencia de fuentes escritas acerca de los orígenes de esta celebración, de manifiesta antigüedad, existen diferentes versiones. La más extendida cuenta que hace siglos una familia muy pobre, compuesta por siete hermanos, se acercaba a Montehermoso a pedir limosna el día de San Blas. Cada año interpretaban una danza ritual nueva. Pasados 16 años y habiendo interpretado 16 danzas distintas, pensaron que les reconocerían y decidieron pintarse la cara de negro para hacer creer que eran otros los que actuaban. Aún así fueron reconocidos y se les permitió regresar año tras año, con la condición de que interpretasen todo el repertorio con las caras tiznadas.
FIESTA
Llega el atardecer del día 2 de febrero, y los "Negritos" sin tiznar con su indumentaria acuden a casa de los mayordomos.
Cuando las campanas tocan a la "Velá" se dirigen a la Iglesia y recogen al Sacerdote. Visitan la ermita de San Sebastián donde lo veneran y bailan, posteriormente a la ermita de San Bartolomé, morada habitual de San Blas. En la ermita "El Palotero" se anima a bailar, pero es incordiado por los demás "Negritos" que se lo impiden y son éstos lo que bailan uno a uno. Terminado el ritual se acompaña al Sacerdote a la Iglesia y se hace una ronda por las casas de los mayordomos actuales y antiguos como agradecimiento a la devoción tenida por el Santo.
El día 3 de febrero, día de "San Blas", el tamborilero recoge al "Palotero" y a cada uno de los "Negritos", dirigiéndose todos a casa de los mayordomos, donde realizan el ritual de tiznarse las caras con corcha quemada.
Cuando las campanas comienzan a sonar, "Negritos" y mayordomos, acuden a la Iglesia, recogen al Sacerdote, y acompañados de numerosos devotos se dirigen a la ermita del Santo, donde se realizan los actos religiosos y la bendición de los "Cordones de San Blas". Al finalizar la ceremonia, se saca el Santo de la ermita y los "Negritos" le rinden honores y le veneran con sus bailes.
San Blas es llevado en procesión hasta la Plaza Mayor, donde se vuelven a repetir las danzas y trasladado a la Iglesia Parroquial donde permanece durante un tiempo.
El resto del día, "Negritos" y mayordomos, van por las calles del pueblo pidiendo la "maná" y vendiendo los "Cordones" para que la gente se los anude al cuello y se protejan de los males de garganta.