RUTAS GASTRONÓMICAS
RUTA DEL CABRITO
Las carnes de cordero y el cabrito son las básicas del recetario tradicional extremeño, ya que las carnes del cerdo, es decir, el cerdo en verde, eran poco utilizadas en nuestra cocina, dedicándolas esencialmente a la elaboración de embutidos.
La carne de cabrito goza de un notable predicamento en muchas zonas de nuestra geografía culinaria, siendo preferida por su sabor más rústico y más natural a la de los corderos. Su crianza es absolutamente bravía, acompañando a sus madres en su continuo peregrinar por los roquedales en busca de las hierbas o las ramas bajas de los arbustos.
Su carne es enjuta, entera y muy aromática, de forma que sus guisos o asados no precisan de ningún acompañamiento para obtener un sabor rotundo y auténtico.
Cabrito asado
En la actualidad, la presencia del cabrito en las carnicerías está limitada a las zonas de crianza, siendo muy difícil su obtención en los mercados del resto de la Región.
La ruta establecida para perseguir esta cocina arranca en Plasencia, uno de los centros más vivos y creativos de la cocina actual extremeña, potenciada con la reciente creación de la Escuela Municipal de Cocina y se adentra por Las Hurdes, una tierra hermosa, limpia y llena de espacios naturales.
La cocina de Plasencia es rica en platos de setas, escabeches, truchas y asados de cabrito. Recorriendo Las Hurdes podemos degustar, en Pinofranqueado, las patatas viudas y el conejo estofado.
En Vega de Coria, el revuelto de sesos y las manecillas de cabrito; en Nuñomoral, la cazuela de rebujones y el cabrito en guisos de pastores; en Caminomorisco, el cochifrito de cabrito; en Las Mestas, el limón, una ensalada para todo el día, y en Riomalo de Abajo, las bogas fritas y la pierna de cabrito al horno con laurel.