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RUTA VÍA DE LA PLATA

TRAMO V: VILLAFRANCA DE LOS BARROS - TORREMEJÍA - MÉRIDA

ÍNDICE:

Dificultad: Baja.

Distancia: 38,0 Km.

FICHA DEL ITINERARIO


Desde la ermita de La Coronada en Villafranca de los Barros, buscamos la salida hacia Torremejía, a través del camino público de las Vegas, conocido también como vereda de la Calzada Romana, cuyo inicio se encuentra situado en los terrenos dedicados al ferial.

Ermita de La Coronada. Villafranca de los Barros
Ermita de la Coronada. Villafranca de los Barros

Este amplio camino se ve interrumpido poco después por el cruce de la carretera BA-6004, continuamos adelante, casi en paralelo durante muchos kilómetros a la carretera A-66 y la vía férrea, teniendo por compañía grandes extensiones de viñedos, y a nuestra derecha el arroyo Bonhabal.

Después de unos 6 Km., el camino recomendado se une al trazado de la calzada romana, que ya no deja de acompañarnos hasta Torremejía, a la vez que se aleja de la A-66 y del ferrocarril. Algo más de 1 Km. Después, cruzamos un arroyo dejando a nuestra derecha un pequeño cañaveral. El camino entre viñas y tierras rojas propias de esta zona, se ve salpicado por algunas piedras utilizadas para alinear los viñedos y otras que se amontonan junto al camino.

A unos 13 Km. de Villafranca de los Barros, encontramos a nuestra derecha un hito H3 que nos da información acerca de la ciudad de Almendralejo, que se divisa a nuestra izquierda, a muy poca distancia, y un H1 verde-amarillo que nos marca el trayecto a Torremejía. Un poco más adelante dejamos un depósito de agua a nuestra derecha, y cruzamos la carretera C-423, que une Almendralejo con Alange, continuando la dirección que nos marca el hito verde-amarillo hacia Torremejía, donde llegamos unos 10,5 Km. después.

En este último trayecto nos encontramos varios cruces de caminos bien señalizados y, a menos de 2 Km. de Torremejía, cruzamos un arroyo que lleva sus aguas por debajo de un puente del ferrocarril que queda paralelo a nuestro itinerario.

Un kilómetro después pasamos por encima de la vía férrea y divisamos al frente la población de Torremejía, en la que buscamos el Albergue Turístico de la Vía de la Plata, indicado desde la calle Gabriel y Galán, que se inicia antes de llegar al campo de fútbol a la derecha. Este albergue está situado en la casa-palacio de los Lastra, conocida también como palacio de los Mexía, de estilo renacentista y declarado Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento en 1995.

Llama la atención la fachada del edificio, donde se observan empotradas algunas aras sepulcrales romanas junto a escudos heráldicos, y en el lado derecho de la puerta principal algunos fragmentos de togados de época romana, que en el s.XVI se utilizaron para embellecer el edificio.

Torremejía, al igual que muchas de las poblaciones vecinas, tiene su origen en la repoblación que hicieron los reyes cristianos tras reconquistar esta tierras a los musulmanes. En 1480, Don Diego García Torres y Mejías fundó esta localidad que, junto al ya citado palacio de los Mexía, tiene el edificio religioso más importante de la población en la iglesia parroquial del Ntra. Sra. de La Concepción, del s.XVI. Por la calle de la Calzada y por detrás de la gasolinera, el camino hacia Mérida continúa paralelo por unos kilómetros al antiguo trazado de la A-66, pasando por delante del cementerio municipal entre olivares.

A unos 3 Km. de Torremejía, cruzamos un arroyo y dejamos un puente a nuestra izquierda, pocos metros después debemos pasar por la carretera que une la A-66. Una vez pasada la carretera hacia Alange, andamos por zona asfaltada hasta llegar a un paso de ferrocarril con barrera fija, que tenemos que pasar para seguir nuestro trayecto bien indicado por dos hitos situados a ambos lados de las barreras ferroviarias.

Superada la vía de asfalto, hoy casi en desuso, continuamos durante unos 650 m, y después tomamos la carretera A-66 unos 3 Km., momento en que a nuestra derecha un hito amarillo nos indica el camino a seguir para llegar a Mérida, remarcado por otro unos metros más adelante. Apenas 50 m. al frente, el camino gira a la izquierda entre unas casas en ruina y una moderna explotación agroganadera, bajamos entre morales y almendros mientras que el camino entre cereales y vides se va alejando de la A-66, aunque nos permite ver en la lejanía los vecinos pueblos de Calamonte a nuestra izquierda, y Don Álvaro, Alange y La Zarza a la derecha.

Un vértice geodésico a nuestra izquierda, y varios hitos amarillos, nos señalan el trayecto a seguir, divisándose Mérida ya en la lejanía, a la que llegamos tras una ligera bajada que deja a nuestro paso un pequeño grupo de eucaliptos, una explotación ganadera, un estrechamiento de la ruta entre zarzales, y un arroyo paralelo a nuestra derecha.

Giramos a nuestra derecha tras este estrechamiento, tomando un amplio camino entre postes de luz y casas de campo hasta llegar, 2 Km. después, al cruce con la carretera de Alange, entrando en Mérida paralelos al río Guadiana, y buscando a nuestro frente el impresionante puente romano de la que fue en época imperial capital de la provincia romana de la Lusitania, Emerita Augusta.

Atravesando este histórico puente llegamos a la Plaza de Roma, desde aquí y antes de la rotonda, donde se erige una estatua en honor del emperador Octavio Augusto, podemos visitar el Centro de Interpretación general de la Vía de la Plata, situado en el conjunto arqueológico de Morería, donde el caminante encuentra una excelente información acerca de esta vía de comunicación y de la ciudad.

Mérida, capital de la provincia romana de Lusitania, fue fundada en el año 25 a.C., para acoger a los soldados veteranos de las legiones V Alaudae y X Germina con el nombre de Emerita Augusta, en reconocimiento al emperador Octavio Augusto, que les concedió el privilegio de emplazar junto al río Guadiana esta colonia, que con el tiempo se erigiría en uno de los centros administrativos y políticos más importantes del mundo romano.

Los siglos posteriores dotarían a la Emerita Augusta romana de un sinfín de construcciones civiles, militares y religiosas, destruidas o modificadas por culturas posteriores y que hoy día, gracias a los magníficos trabajos de restauración y conservación realizados, podemos admirar y contemplar in situ en muchos rincones de la ciudad; que han contribuido a que la UNESCO, en 1993, declarase a este impresionante Conjunto Monumental como Patrimonio de la Humanidad.

Realizada la visita a la zona arqueológica de Morería, el caminante tiene la oportunidad de disfrutar de un amplio recorrido por la ciudad de Mérida, capital autonómica de Extremadura, para conocer de cerca el teatro romano, construido entre los años 16 y 15 a. C., con una capacidad para 6000 espectadores, y el anfiteatro, levantado en el año 8 a. C, que podía acoger hasta 14000 personas.

A muy pocos metros de estos soberbios monumentos, se pueden ver el Museo Nacional de Arte Romano, complemento indispensable en la visita a Mérida, y continuar el recorrido acercándonos a la Casa del Mitreo, Casa del Anfiteatro, y el majestuoso Circo, construido en el siglo 8 a. C, con un aforo para 30000 espectadores y un excelente Centro de Interpretación. Cercano al circo se encuentra el acueducto de San Lázaro, los restos del Xenodoquium, antiguo hospital visigodo, y la basílica de Santa Eulalia, con su venerado “Hornito” en honor a la mártir emeritense, y construido con los restos de un antiguo templo dedicado al dios Marte.

Arco de Trajano
Arco de Trajano. Mérida

La ciudad brinda otros monumentos de época romana, como el arco de Trajano, el templo de Diana, el ya mencionado puente romano sobre el río Guadiana, y otras joyas históricas de épocas posteriores: alcazaba árabe del s.IX, conventual de la Orden de Santiago, catedral de Santa María del s.XIII, y el museo de Arte Visigodo, escenarios urbanos histórico-artísticos todos, que contribuyen al lucimiento de su Semana Santa declarada Fiesta de interés turístico regional de Extremadura.

En nuestra salida hacia el Carrascalejo, cruzando el también puente romano sobre el río Albarregas, divisamos la majestuosidad del acueducto de los Milagros, que mide unos 830 metros y 25 de altura, para transportar las aguas del lago Proserpina retenidas por su bien conservada presa romana.

PARA COMER

En Aceuchal, como no podía ser de otra manera, la sopa de ajos y la sopa de antruejos, típica de carnavales e impresionante en su composición. En los Santos de Maimona, el bacalao a la cantina; en Fuente del Maestre, el adobo de guarrino y la caldereta de setas; en Villafranca de los Barros, el gazpacho.

DE COMPRAS

Villafranca de los Barros se caracteriza por la delicadeza en los bordados. En ella también podemos comprar dulces típicos de la zona, como los prestiños, perrunillas o flores, combinadas con miel.

CAMINAR, PEDALEAR O A CABALLO

El sendero propuesto en esta comarca tiene una longitud de 4 kilómetros, aproximadamente unas dos horas. Su dificultad es media-baja. Las épocas del año en las que se recomienda la realización de este sendero son otoño, invierno y primavera.

El inicio de esta ruta lo realizamos a las afueras de Hornachos en su parte más elevada y en concreto en la Fuente de los Moros, construida sobre un manantial de aguas que proceden de la Sierra la Sillá y que tiene junto a ella un atractivo lavadero, hoy magníficamente restaurado. Ascendemos suavemente dejando a nuestra izquierda unos importantes abrigos donde se ubican las famosas pinturas rupestres de la Sillá y que podemos visitar y conocer.

Continuamos nuestro sendero en buena parte por caminos empedrados, dejando nuevamente a nuestra izquierda el Peñón de Marín y el paraje conocido como Los Corraletes, punto más elevado de nuestra ruta con aproximadamente 800 metros, divisándose algunas formaciones de enebros y alcornoques.

A casi 2 kilómetros de nuestro punto de partida subimos por el lateral de El Carrascal y nos introducimos en el Camino de los Escalones, antigua vía que comunicaba las poblaciones árabes de Hornachos y Toledo, desde el cual se observa la impresionante figura de la Sierra Grande.

A través de la Senda Moruna pasamos entre el Salto de la Moza y el Peñón de la Campana, observándose al frente y ya en dirección a Hornachos la siempre bella figura del que en otro tiempo fuera magnífica fortaleza árabe, que nos invita a acercarnos y desde ella poder divisar las panorámicas de la antigua Fornacis, patria de uno de los últimos importantes grupos de moriscos que vivieron en la Península Ibérica antes de su obligada marcha a tierras cercanas a la actual capital de Marruecos, Rabat.

El último punto de nuestro recorrido nos llevará al Mirador del Pósito, ya nuevamente en la población de Hornachos.

RUTAS ALTERNATIVAS

Por Tierra de Barros

Tierra de Barros, es una de las comarcas más fértiles de Extremadura, atravesada por la N-630, antigua Vía de la Plata, erigiéndose en auténtica transición geográfica entre las Vegas del Guadiana y las serranías del sur de la región extremeña.

Ruta cargada de historia, donde se pueden conocer importantes núcleos que pertenecieron desde la Edad Media, a las órdenes militares que estuvieron en esta zona desde la Reconquista y que conservan una buena parte de su legado histórico artístico.

Tierra de extensos y bien cuidados viñedos que dan origen a la denominación de los famosos caldos de tierra de Barros.

No falta buena gastronomía y los festejos populares de Las Candelas y La Cruz de gran renombre regional. El senderismo, el parapente, la pesca y la navegación en sus pantanos son otros atractivos más a sumar.

QUÉ VISITAR EN LOS ALREDEDORES

El paisaje por donde discurre la Vía de la Plata desde Villafranca de los Barros hasta Mérida, es el típico de Tierra de Barros, una de las comarcas agrícolas más productivas de Extremadura, repartiéndose casi por igual en cientos de hectáreas el cultivo del olivo y de la vid. Estos dos cultivos lógicamente dan pie a la elaboración de sus célebres caldos con Denominación de Origen Ribera del Guadiana, a una de las mayores producciones europeas de aceitunas de mesa, y a excelentes aceites de reconocida fama.

A esta fama vinícola de la zona, contribuyen junto con Almendralejo, otras poblaciones como Villalba o Solana de los Barros, Santa Marta, Aceuchal o Nogales, que además conservan en sus caseríos importantes edificios religiosos, militares y civiles que nos hablan, al igual que ocurriera en parte de nuestro recorrido, de la presencia de la Orden de Santiago, del Temple o del Señorío de Feria.

Esta dedicación agrícola le viene a la comarca desde épocas históricas, reflejándose incluso en las fuentes antiguas la bondad de sus productos, sin olvidarnos de que el paisaje se complementa con bellas serranías aisladas en estas grandes llanuras, donde la encina es el árbol por excelencia, y en la que anidan numerosas aves, muchas de las cuales se pueden observar en nuestro recorrido.

Almendralejo, capital de esta comarca de Tierra de Barros, fue fundada en época medieval, llegando a ser a mediados del s.XIV Encomienda de la Orden de Santiago. Entre sus edificios históricos más importantes destacan, su iglesia parroquial de La Purificación del s.XVI, la ermita de Ntra. Sra. de la Piedad, o el palacio del marqués de Monsalud. A principios de febrero en Almendralejo se celebra la fiesta de Las Candelas, declarada Fiesta de interés turístico regional de Extremadura.

A muy poca distancia, el trazado de la Vía de la Plata, y en dirección este, encontramos Alange, de origen romano, cuyas termas declaradas Monumento de Interés Nacional, forman parte de uno de los balnearios históricamente más atractivos de la Península Ibérica, situado a pocos metros del Pantano de Alange, bello paraje para la práctica de deportes náuticos y la pesca.

Lindante a esta población y en las cercanías de La Zarza, se encuentra la sierra de La Calderita, con una muestra de pinturas rupestres esquemáticas de gran valor histórico artístico, muestras pictóricas que se hallan también en la serranía del castillo de Alange, de origen árabe.

El arte mudéjar tiene tres magníficas representaciones religiosas en las localidades de Alange, Palomas, Puebla de la Reina y Hornachos.