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RUTA VÍA DE LA PLATA

TRAMO VII: CRUCE DE LAS HERRERÍAS (ALCUÉSCAR)-CASAS DE DON ANTONIO-ALDEA DEL CANO-CÁCERES

Dificultad: Baja.

Distancia: 37,3 Km.

ÍNDICE:


FICHA DEL ITINERARIO

Un ligero ascenso entre algunos viñedos, para observar mejor Montánchez y Alcuéscar a nuestra derecha, y una posterior bajado, nos lleva a cruzar la A-66 a su margen izquierdo, para ir recorriendo a la par el trazado de la calzada romana que se indica con un hito verde-amarillo, y así por algo más de 3 Km. entre jarales y encinas, hasta que cruzamos nuevamente la A-66 a su margen derecho. Con la A-66 a nuestra izquierda, caminamos algo más de 3,5 Km. antes de llegar a Casas de Don Antonio, población cercana a la mansio Ad Sorores, primera después de salir de Mérida y situada a 26 millas de la capital de la Lusitania, habiendo dejado a nuestra derecha el embalse de Ayuela.

Por un antiguo cordel ganadero entramos a Casas de Don Antonio, atravesando un bello puente medieval que salva las aguas del río Ayuela, tras el cual se encuentra una pequeña área de descanso. Antes de cruzar dicho puente, encontramos un hito H3 que nos habla de algunos puntos y lugares de interés que encontramos en nuestro camino hasta la Aldea del Cano. La información acerca de Casas de Don Antonio y la zona, se complementa con un nuevo hito H3 situado a las afueras del pueblo, junto a la residencia geriátrica y la A-66.

Paralelo a la nacional, por su margen derecho nos encaminamos hacia la Aldea del Cano, encontrando a nuestro paso algunos miliarios en buen estado, como los números XXVII y XXVIII, este último en las cercanías del cortijo de Santiago de Bencáliz, la ermita de Santiago y la villa romana de Bencáliz. Próximo a este miliario XXVIII, conocido popularmente como “miliario de cartero”, pues en un hueco del mismo el cartero dejaba la correspondencia del cercano cortijo de Santiago, se sitúa también otro hito H3 que nos explica algunos aspectos históricos interesantes de estos lugares. Es costumbre por parte de algunos peregrinos y caminantes, dejar pequeños testimonios escritos de su paso por la calzada en el hueco del mismo. Un kilómetro más adelante cruzamos por el bello puente de Santiago, de origen romano y trazas medievales en la actualidad. Pocos metros después el itinerario nos obliga a cruzar la A-66 a su margen izquierdo, para tomar la llamada dehesa de la Atalaya, donde encontramos a 2 Km. el miliario de XXX a nuestra izquierda, junto al arroyo del Verdinal.

Aldea del Cano queda a nuestra derecha, y un hito H3 un kilómetro después y tras cruzar la carretera que lleva a la estación de ferrocarril, nos da detalles sobre esta localidad tan vinculada a la calzada romana que muestra en sus cercanías dos nuevos miliarios, el XXXI y el XXXII, este último fragmentado en la dehesa del Garabato y a unos 50 metros a la izquierda de nuestro camino. No muy lejano sobre una elevación encontramos el dolmen del Garabato.

En nuestro camino a Valdesalor desde la Aldea del Cano, atravesamos el campo de vuelo de la Cervera, que muestra unos 700 metros después un yacimiento arqueológico de origen romano. Llama la atención la original manera utilizada para vadear los arroyos en este tramo por bloques de granito. En las proximidades de la ruta se erigen los castillos de la Arguijuela de Abajo y de Arriba, magníficamente conservados, a orillas de la A-66.

A unos 4 Km. desde el campo de vuelo cruzamos el río Salor utilizando para ello el bien conservado puente viejo de la Mocha, distante 1 Km. de Valdesalor, pedanía de Cáceres construida hacia 1960 como pueblo de colonización. Pasado el puente, un hito H3 y algunos paneles explicativos, nos hablan de Valdesalor y de hallazgos arqueológicos localizados en torno al puente. En su término se encontró el llamado tesoro de Valdesalor con unos 160 denarios del año 81 a. C, relacionados con las guerras sertorianas, y con la presencia en la península ibérica de Quinto Caecilio Metello, fundador de Medellín.

Desde Valdesalor cruzamos nuevamente la A-66 a su margen derecho, indicado por un hito que nos lleva a caminar por delante de la estación de servicio situado en esta localidad, dejando la ya mencionada carretera nacional a nuestra izquierda. Coincidiendo con el trazado de la calzada romana, unos 3 Km. después, el camino nos lleva a pasar por debajo de la A-66 a través de un túnel que nos acerca a las inmediaciones del Alcor de Santa Ana, pasando por el Puerto de las Camellas, para poco después volver a cruzar la nacional siguiendo la ruta indicada por los hitos verde-amarillo.

La ruta deja a la izquierda la A-66, que se aleja de nuestro recorrido al igual que el Campamento Militar Santa Ana, y seguimos a la derecha de la A-66 por la dehesa de los Caballos para dirigirnos a la ciudad de Cáceres, después de cruzar la EX-206, que une a la capital cacereña con Miajadas. La calzada romana discurriría por el puente de San Francisco, bordearía por el este el recinto amurallado de la ciudad de Cáceres siguiendo la rivera del Marco, la calle Caleros y la plaza de Santiago, para dirigirse a la ermita de San Blas y salir de la ciudad por el noroeste, desde el cementerio municipal, en dirección al Casar de Cáceres.

Desde nuestro camino se divisan el Santuario de Ntra. Sra. de la Montaña a nuestra derecha, y en la lejanía y a la izquierda Aldea Moret, donde existe un centro de interpretación de la minería en Extremadura. La ciudad de Cáceres, habitada ya en época del Paleolítico Superior, como demuestran los hallazgos y pinturas de la cueva de Maltravieso, aparece como fundación romana en el año 34 a. C. con el nombre de Colonia de Norba Caesarina, conservándose de esta época algunos restos de la primera muralla romana y puerta de acceso. En el año 78 a. C. a escasos kilómetros de la ciudad, en el lugar conocido como Cáceres el Viejo, se edifica el campamento romano de Castra Caecilia, donde hoy día una interesante intervención del proyecto Alba Plata ha recuperado buena parte del yacimiento arqueológico, y ha edificado un Centro de interpretación de este campamento.

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                                      Monasterio de Tentudía

Cáceres pierde presencia histórica con la llegada de los visigodos, aunque recupera en importancia estratégica con la invasión árabe, momento que es conocida con el nombre de Hizn Qazris. Conquistada, perdida y vuelta a conquistar por las tropas cristianas del reino de León, logra a partir del s.XV y XVI un gran esplendor cultural y artístico, momento este en que la ciudad completa su conjunto monumental casi definitivamente.
De estos siglos datan la mayoría de sus casas señoriales y palacios situados en su casco histórico, admirable conjunto declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 1986.

Iglesia de San Mateo. Cáceres
Iglesia de San Mateo. Cáceres

La visita a la ciudad tiene un magnífico complemento con la información que podemos adquirir en el Museo Provincial, situado en la casa-palacio de las Veletas o del Aljibe, con una interesante muestra de hallazgos arqueológicos que abarcan desde la prehistoria hasta la época medieval. Este originario alcázar almohade, remodelado posteriormente como palacio, también ofrece al visitante una interesante sección de etnografía situada en la casa de las Veletas y los Caballos, con fondos de arte medieval y moderno.

El itinerario por la ciudad monumental, entre tranquilos adarves o plazas como la de San Jorge, la de la catedral de Santa María, realizada en estilo románico de transición al gótico, la de San Mateo, o la acogedora plaza mayor, donde destacan el ayuntamiento, la torre de Bujaco o el denominado Foro de los Balbos, es inolvidable tanto de día como en visita nocturna. Este casco histórico, considerado uno de los mejor conservados de Europa, cobra un atractivo especial en época de Semana Santa, declarada Fiesta de interés turístico regional y nacional. Momento en que muchas de las Cofradías y Hermandades cacereñas eligen el barrio histórico para realizar sus recorridos procesionales.

PARA COMER

En buena parte del trayecto no faltan platos típicos extremeños a base de chuletas de carne de cordero o bien piernas asadas. La típica caldereta extremeña se oferta al igual que las afamadas migas. Es muy común el frito y la prueba de cerdo, sobretodo entorno a finales de otoño e invierno. La tenca continua desde Alcuéscar hasta Cáceres, un pez atractivo para pescadores y amantes de la buena mesa. No faltan los célebres vinos de Montánchez y Alcuéscar en mesones y restaurantes del recorrido, como tampoco las chacinas y los jamones, bien curados de Montánchez o Aldea del Cano.

Los platos de perdices, liebres y conejos de monte son exquisitos por estos lugares, donde se prodigan en ofrecer buenos revueltos de espárragos, trigueros y los ricos higos de la cercana población de Almoharín. Magníficos los dulces de algunos conventos cacereños.

DE COMPRAS

Excelentes trabajos de curtición de la piel, cerámica, filigrana y muebles de madera en la capital cacereña. En la cercana Aldea del Cano encontramos trabajos de cantería y mármoles. En Montánchez, además de muebles, podemos adquirir sus famosos jamones, chacinas y vinos.

CAMINAR, PEDALEAR O A CABALLO

El paisaje invita a caminar por la mayoría del recorrido de la antigua Vía de la Plata por este tramo, donde los encinares y alcornocales ofrecen un paisaje inolvidable, incluso a pocos metros de la carretera A-66. En Trujillanos puede encontrar guías jóvenes y experimentados en la muestra del Parque. La pesca es abundante en toda la zona, con especial mención a las charcas dedicadas a la tenca.

RUTAS ALTERNATIVAS

Para conocer un poco más a fondo esta zona por donde discurre este tramo de la Ruta de la Vía de la Plata, recomendamos dos rutas alternativas

Hacia La Raya

Desde la capital cacereña recomendamos la visita hasta Valencia de Alcántara, en plena Raya con Portugal, y que posee una de las más atractivas concentraciones de dólmenes del oeste peninsular y unos paisajes inolvidables, pudiéndonos acercar a las vecinas localidades de San Vicente de Alcántara y Alburquerque, cargadas de historia y rodeadas de una naturaleza admirable.

A Trujillo y Guadalupe

Trujillo y Guadalupe bien merecen un viaje desde Cáceres, que dispone de buenas comunicaciones para acercarnos hasta la histórica ciudad, cuna de Pizarro: Trujillo, con un legado histórico-artístico de los mejores de Extremadura, y al Real Monasterio de Guadalupe, Patrimonio de la Humanidad.

QUÉ VISITAR EN LOS ALREDEDORES

La Vía de la Plata en su camino hacia Cáceres atraviesa la penillanura del Río Salor, observándose al este de nuestro recorrido las tierras que conforman la meseta trujillano-cacereña. Esta penillanura ofrecen paisaje donde predominan grandes extensiones de encinares, con zonas donde la arboleda escasea y se convierte en el dominio de los jarales, retamas, o tierras dedicadas al pastoreo de especies ovina y vacuna, donde no faltan cultivos del cereal y algunas tierras dedicadas a la vid y al olivo.

Este paisaje es el hábitat preferido de muchas especies de aves migratorias que buena parte del año ocupan estos territorios. Este es del caso de los Llanos de Cáceres y Sierra de Fuentes, declarada Zona de Especial conservación y protección de las aves (ZEC y ZEPA), con visitantes anuales de la belleza de la grulla y la avutarda, que originan la gran afluencia de aficionados a la observación de aves, circunstancia que se extiende por casi toda la Meseta Trujillano-Cacereña, contando la localidad de Sierra de Fuentes, con un didáctico Centro de recuperación de fauna y educación ambiental “Los Hornos”.

Los Llanos de Cáceres
Los Llanos de Cáceres

Si hay un lugar emblemático cerca de la capital cacereña, es sin duda la ciudad de Trujillo. La prerromana Turgulium y posterior Castra Iuliae romana, posee uno de los cascos históricos mejor conservados de Europa, donde proliferan construcciones civiles y religiosas de un belleza admirable, destacando su castillo de época califal cordobesa construido entre los siglos X y XI, con posteriores modificaciones hasta el s.XVI. El Domingo de Resurrección en Trujillo, miles de visitantes celebran el popular Chíviri, Fiesta de interés turístico regional, que junto con la anual Feria Nacional del Queso hace de esta ciudad, cuna del descubridor Francisco Pizarro, uno de los centros más atractivos de Extremadura.

Más al este y en plena comarca de Las Villuercas, se encuentra el Real Monasterio de Guadalupe, declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad.

Otra zona de gran valor ecoturístico al oeste de nuestro itinerario, es la que se encuentra en torno a la población de Malpartida de Cáceres, nos referimos al Monumento natural de Los Barruecos, inmenso afloramiento granítico que rodea la denominada Charca del Lavadero, y en cuyas inmediaciones se ubica el Museo Vostell-Malpartida. En este hábitat tan especial podemos observar, además de la flora asociada a esta formaciones graníticas, cigüeñas negras, ánades reales y garzas reales.

No podemos olvidar que Malpartida y pueblos de la comarca celebran anualmente la Fiesta de la Tenca, declarada Fiesta de interés turístico regional de Extremadura, y cuyo principal protagonista no es otro que este apreciado pez, tan abundante en las numerosas charcas de la zona.

Algo más al oeste se encuentra la Sierra de San Pedro, declarada ZEPA, y cuya fauna y flora asociada al bosque y matorral mediterráneo, está considerada uno de los mejores ejemplos de la Península Ibérica. Aquí anidan un buen número de águilas imperiales ibéricas.