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RUTA VÍA DE LA PLATA

TRAMO IX: EMBALSE DE ALCÁNTARA, GARROVILLAS DE ALCONÉTAR, -CAÑAVERAL - GRIMALDO - SAN GIL, PLASENCIA, /GALISTEO.

Dificultad: Media/Baja.

Distancia: 35,0 Km.

ÍNDICE:


FICHA DEL ITINERARIO

Frente al hito H3 y al otro lado de la A-66, iniciamos nuestro camino por una pronunciada subida que rodea el Cerro Garrote, permitiéndonos observar a nuestra derecha por última vez, el bello paisaje que conforma el embalse de Alcántara. El firme muestra restos de la calzada romana, aflorando incluso las piedras que servían para fijarla lateralmente. A nuestra izquierda algunos trozos de miliario, en este trayecto a Cañaveral, certifican el que, localmente, este sendero sea conocido con el nombre de Camino de la Plata.

Unos 10 km. separan el anterior hito H3 del que encontramos más adelante, explicándonos algunos detalles históricos de la población de Cañaveral. Antes, la ruta señalada por hitos nos lleva a cruzar algunas cancelas y pasos canadienses, pertenecientes a las fincas ganaderas de estas zonas, observando en nuestro camino el imponente aspecto de la sierra de Cañaveral, y al fondo las poblaciones de Casas de Millán y Mirabel. El paisaje a nuestro paso está dominado por grandes extensiones de jarales.

A poca distancia del H3 explicativo de Cañaveral se encuentra el puente medieval de San Benito, opción histórica para quien se acerque a visitar esta cercana población, cuya iglesia de Santa Marina de estilo gótico arcaizante, está fechada entre los siglos XIV y XV, y situada en una bella plaza porticada.

Nuestro camino nos lleva a descender suavemente hasta cruzar la vía férrea por un paso a nivel con barrera y a caminar unos metros por asfalto, primeramente por la carretera de la estación de Cañaveral y, posteriormente, unos 300 m. por la A-66 en dirección al puerto de los Castaños, carretera que cruzamos a su margen izquierdo, para tomar el camino transitable marcado junto a la ermita de San Cristóbal. Desde la ermita de San Cristóbal y dejando a nuestro paso los depósitos del agua y unas canteras cercanas, ascendemos entre pinares unos 2 Km. para aparecer junto a la carretera a Torrejoncillo.

Cruzamos esta carretera comarcal y encontramos al frente un establecimiento hotelero, y cercano a este, dejando la A-66 a la derecha, se eleva un transformador, a cuyos pies se sitúa una cancela que nos lleva hasta las inmediaciones de la población de Grimaldo, atravesando unos de los bosques de encinas y alcornoques más bellos y encantados de nuestro recorrido y conocido, paradójicamente, como Valle de los Muertos. El caminante, durante unos 3 Km. se guía desde el principio de este tramo por unas alambradas y cercas que surgen a su izquierda, y que le lleva a tener que vadear algunos pequeños arroyos bajo la atenta mirada del ganado vacuno, al que en todo momento debe respetar.

Pasado este tramo surge a nuestra izquierda una cancela junto a un hito verde-amarillo, que nos lleva a cruzar un arroyo y ascender tras la indicación de un nuevo hito entre encinas. Aproximadamente a 1 Km. cruzamos la carretera que une la A-66 con la localidad de Holguera, no sin antes detenernos para observar las indicaciones que un nuevo hito H3 nos da sobre la población de Grimaldo, en cuyo castillo aún se conserva un miliario de la antigua calzada romana.

Tomando como punto de partida el hito H3 antes mencionado, pasamos la carretera de Holguera, y al frente, tras cruzar la cancela existente, nos adentramos en zona adehesada, que nos lleva entre cancelas y alambradas a rodear los cerros del Chuzón y del Cabildo por la derecha, hasta llegar a unos 6 Km. después del embalse del Boquerón, embalse casi lindante con el cruce de la carretera comarcal que une la A-66 con Ríolobos. Una vez pasado el cerro del Cabildo, descendemos suavemente hasta observar una pequeña charca, prestando atención a esta referencia, pues debemos cruzar una cancela que existe en la alambrada de nuestra derecha antes de llegar a la citada charca.Continuamos el camino tomando siempre como referencia la alambrada de la izquierda, que nos lleva hasta una nueva cancela, que nos conduce a un itinerario más amplio con restos de calzada romana.

Siguiendo la pared de piedra, a nuestra izquierda llegamos a divisar la cercana población de Ríolobos, y poco después a nuestra derecha el embalse del Boquerón, descendiendo entre encinas para cruzar una última cancela existente antes del camino que une la carretera de Ríolobos con el embalse. Antes de llegar al cruce de esta carretera el viajero debe vadear, indicado por hitos verde-amarillo, el arroyo Boqueras del Rivero, y pocos metros después salir a la carretera comarcal para girar a nuestra derecha.

Caminamos sobre esta carretera unos 700 m. para girar a la izquierda, y tomar un amplio camino donde encontramos un hito amarillo a la entrada de la finca Valparaíso, que nos indica el camino a seguir.

El paisaje por este tramo se va transformando en el propio de una zona ganadera, donde hallamos extensas zonas de regadío cruzando incluso el puente sobre el canal en el llamado arroyo de las monjas, canal y zonas de regadío que nos acompañan durante buena parte del trayecto hasta nuestra llegada a San Gil y Galisteo, población que divisamos en varias ocasiones en la lejanía reconocible por su célebre torre de la picota.

Murralla romana de Galisteo Muralla Romana de Galisteo

La ganadería vacuna y las grandes parcelas de cultivo en regadío surgen a izquierda y derecha. Entramos por donde la calzada romana va paralela al camino transitable recomendado, observándose también grandes naves ganaderas y secaderos de tabaco. A unos 3 Km. de nuestra entrada por la finca Valparaíso, el camino transitable se convierte en grava gris por la que caminamos hasta el cruce con la carretera EX-108, donde encontramos un hito H3 a la entrada de San Gil. Divisamos a la derecha un gran viaducto de la Ex-108 construido para salvar las aguas del río Alagón, río que da nombre a toda esta comarca, Vegas del Alagón, fértil y de buena producción agrícola.

En la blanca población de San Gil, localidad eminentemente agrícola y ganadera, podemos encontrar un miliario en el patio de una de sus casas, indicativo del paso de la calzada por estas latitudes en dirección a Carcaboso. Antes de seguir nuestro camino por Pradochano hasta la población de Carcaboso, es recomendable la visita a una de las localidades más atractivas histórica y artísticamente de nuestro recorrido por el norte de Extremadura, nos referimos a Galisteo, donde son muchos los autores que sitúan a la mansio Rusticiana, dudando de su localización, bien en fuente del Sapo o el cerro de las Brujas, ambos lugares cercanos a esta bella población.

En Galisteo, conjunto histórico-artístico, los almohades el s.XIII construyeron su soberbio amurallamiento con piedras y cantos de ríos, muralla que guardará en su interior con el paso de los siglos uno de los ejemplos de arte mudéjar más bellos de Extremadura, el ábside mudéjar de la iglesia parroquial de Ntra. Sra. de la Asunción, que junto a la torre de la picota, conforma los dos lugares más emblemáticos de la localidad, bañada por la aguas del río Jerte, sobre el que se erige un atractivo puente medieval.

PARA COMER


Entre los platos más representativos de la zona se encuentran: la ensalada de naranja, aliñada con aceite de oliva y acompañada de aceitunas, higos o uvas, la sopa de tomate con albahaca y las migas extremeñas. Los productos más destacados: la miel y los quesos artesanales.

DE COMPRAS

Cabe mencionar algunas de las antiguas labores artesanales que todavía se conservan: artesanos del calzado campero, realizado a medida y la elaboración de velas de forma manual.

CAMINAR, PEDALEAR O A CABALLO

La situación de este recorrido es el norte de la región extremeña, justamente donde confluyen los valles del norte extremeño en la ciudad de Plasencia, punto de inicio de la ruta hasta el Parque Nacional de Monfragüe, lindante con la penillanura trujillano-cacereña y las tierras del Valle del Alagón.

La ruta permite conocer el increíble patrimonio histórico artístico de Plasencia y algunas poblaciones limítrofes al combinarlo con la visita al majestuoso Parque Nacional de Monfragüe, que puede recorrerlo o buscar albergue entre su cada vez más interesante oferta hotelera, alojamiento rural o de camping.

Varios itinerarios tiene el Parque para su conocimiento, con excelentes centros de información y de interpretación instalados en Villarreal de San Carlos. Junto con las poblaciones mencionadas en la ruta Jaraicejo, Serrejón, Toril y Casa de Miravete forman parte también del Parque Nacional de Monfragüe.

RUTAS ALTERNATIVAS

Ruta Cañaveral-Pedroso de Acim


Comienza la ruta en la Plaza del Ayuntamiento de Cañaveral, continuando por la calle Real y calle Palacios, el Calvario, y por una pista asfaltada hasta llegar al antiguo camino que une Cañaveral con Pedroso, que tomamos para llegar hasta el paso conocido como “El Caño”, desde donde se observan unas bonitas vistas de Cañaveral y del Embalse de Alcántara. Una vez atravesada la sierra y tras llegar a una pista de tierra, tomamos un camino, a la derecha, para después girar a la izquierda y ascender subiendo, bien por un cortafuego o por una pista, dirección Convento de El Palancar.

QUÉ VISITAR EN LOS ALREDEDORES

Paisaje de bellos contrastes el que se disfruta en el recorrido de la Vía de la Plata por estas comarcas extremeñas, que van desde el embalse de Alcántara hasta las Vegas del río Alagón, cruzando antes la sierra de Santa Catalina a través del Puerto de los Castaños, emblemático paso que abre las puertas a las tierras de la alta Extremadura.

El embalse de Alcántara, es lugar de referencia a la práctica de deportes náuticos y sobre todo a la pesca, utilizándose sus aguas durante la temporada para diversas competiciones regionales y nacionales. Desde Cañaveral hasta las Vegas del Alagón, encontramos espacios dedicados al pastoreo y amplio y bellos bosques de alcornocales y encinares; en otro a Grimaldo y el embalse del Boquerón, lugar éste bien conocido por los aficionados a la pesca.

El paisaje del Valle de Alagón es el propio de tierras de cultivo con regadío donde el maíz, el tabaco y algunas plantas hortícolas, ocupan buena parte de estas ricas tierras bañadas por este río. Al oeste de nuestro itinerario encontramos poblaciones con fiestas ancestrales declaradas de interés turístico regional de Extremadura, que llaman poderosamente la atención a miles de visitantes. Este es el caso de Aceúche con sus célebres Carantoñas que se celebran en el mes de enero, la Encamisá de Torejoncillo en la noche del 7 al 8 de diciembre o los Toros de San Juan en Coria, en el mes de junio. Muy cercano a Aceúche, cobra fama la población de Ceclavín por los excelentes trabajos de cerámica y alfarería de sus artesanos. En Pedroso de Acim, se encuentra el convento franciscano de San Pedro de Alcántara, conocido como El Palancar y lugar habitado por un tiempo por el Santo.

Torre de la Catedral de Coria
Torre de la Catedral de Coria

En la comarca del valle del Alagón, destaca por su importancia histórico-artística la localidad de Coria, que fue la romana Curium, y que aún conserva parte de su amurallamiento romano y edificios religiosos de la importancia de su catedral de finales del s.XV, con su portada plateresca del Perdón. Desde Coria, la vecina comarca de Sierra de Gata, ofrece un sinfín de atractivos naturales, gastronómicos e histórico-artísticos admirables.

Al este de nuestra ruta y a muy pocos kilómetros, se encuentra el parque Nacional de Monfragüe, reserva de la biosfera y uno de los mejores ejemplos de conservación del bosque mediterráneo de toda Europa, donde habitan una gran variedad de rapaces con especial atención al águila imperial, la cigüeña negra, el buitre leonado, el alimoche o el águila real.

Cuenta este parque con un didáctico Centro de interpretación, que explica al visitante la importancia faunística de Monfragüe y la belleza de su flora, que se puede admirar realizando alguno de los itinerarios señalizados en el mismo.

Formando parte del Parque Natural de Monfragüe se halla la localidad de Serradilla, en cuyo convento de las Agustinas Recoletas podemos admirar, la bella talla del Cristo de la Victoria, obra de Domingo de la Rioja, y una excelente colección de pinturas barrocas.