Tierra de contrastes, Extremadura constituye un destino idóneo para quienes quieren entrar en contacto con una realidad nueva, sorprendente y estimulante. Un viaje a través de ella se convierte en un verdadero paseo por la historia, marcando cada recorrido con distintos telones de fondo, con los cambios de unos paisajes a otros. ¡Vívela!
DEHESA
Período recomendado: Primavera, otoño e invierno.
Las dehesas son, sin lugar a dudas, el paisaje más representativo de Extremadura, ocupando aproximadamente el 35% del territorio. Las dehesas son el resultado de la progresiva aclaración del bosque mediterráneo, al reducirse el número de árboles y la presencia de matorrales y arbustos, a la vez, mediante la poda periódica de los árboles y el desbroce de los matorrales, el hombre ha logrado crear un complejo ecosistema, símbolo inequívoco del desarrollo sostenible en la región. Las dehesas se componen principalmente de encinas y alcornoques, mientras que en zonas de mayor altitud también existen dehesas de robles o incluso de quejigo.
En las dehesas con alta densidad de arbolado (20-40 árboles/ha), las especies de aves son las típicamente forestales, destacando durante el período reproductor la abubilla, paloma torcaz, tórtola común, pito real, herrerillo común, carbonero común, pinzón vulgar, mirlo común, zorzal charlo, papamoscas gris, curruca mirlona, alcaudón común, rabilargo, gorrión chillón, gorrión moruno y verderón.
Cuando la dehesa conserva matorrales como jaras, retamas, brezos, cantueso o incluso chaparros (encinas jóvenes que nunca han sido podadas), se enriquece con la presencia de otras especies como totovía, curruca cabecinegra, curruca mirlona, curruca carrasqueña y curruca rabilarga.
Cuando disminuye la densidad de árboles (menos de 15 árboles/ha) y predominan los pastizales como matorrales dispersos, surgen otras especies como la cogujada montesina, tarabilla común, triguero o incluso alcarabán.
En invierno, una de las especies más representativas es la grulla común, auténtico símbolo de las dehesas durante esta época del año. Del mismo modo, la paloma torcaz, atraída también por la abundancia de bellota, llega en grandes bandos a los encinares adehesados. Otras especies frecuentes durante la invernada son: avefría, lavandera blanca, petirrojo, colirrojo tizón, zorzal común, zorzal alirrojo, mosquitero común y camachuelo común.
La dehesa es también el hábitat de nidificación de numerosas rapaces como el elanio azul, milano negro, ratonero común águila calzada o águila culebrera y también acuden en busca de alimentos otras, como el águila imperial ibérica, águila perdicera o rapaces necrófagas como el buitre leonado, buitre negro o alimoche.