Tierra de contrastes, Extremadura constituye un destino idóneo para quienes quieren entrar en contacto con una realidad nueva, sorprendente y estimulante. Un viaje a través de ella se convierte en un verdadero paseo por la historia, marcando cada recorrido con distintos telones de fondo, con los cambios de unos paisajes a otros. ¡Vívela!
ANTECEDENTES
El área de Monfragüe siempre despierta un atractivo especial para el hombre; por su fragosidad orográfica y su estructura vegetal, es ocupada por el hombre primitivo como ya se ha indicado, esta circunstancia atrae al hombre medieval que construye castillos en las crestas de las sierras, sobre vestigios romanos que después consolidan los árabes, a los españoles de la mesta que abren zonas llanas de matorral para alimentar a sus rebaños, estructurando las actuales dehesas y, a los cazadores del pasado siglo y a los del presente que aprovecharon un recurso que se refugia en el monte cerrado y se alimenta en la dehesa.
Esta relación sostenible y, sostenida en este caso, entre el hombre y su medio, nos regala un área excepcional como la que se ha descrito anteriormente, en la que a mediados del siglo pasado, los primeros científicos preocupados por la conservación, inician sus estudios y, en la década de los 70 comienzan los trámites, entonces difíciles, para declarar 18.000 ha, de la actual Reserva como Parque Natural, movidos sobre todo por la existencia de una fauna extraordinaria que se asenta sobre una estructura vegetal en un estado de conservación envidiable.
La riqueza excepcional en aves propicia que el Parque Natural sea reconocido por la Unión Europea en 1991, como Zona Especial para la Protección de las Aves. Con la creciente sensibilización europea en este sentido, en el año 2003 se amplia dicha ZEPA hasta 116.160 ha, coincidiendo con la zona mejor conservada en la que se garantiza la supervivencia de gran cantidad de especies de aves y por ser el área en la que más se manifiesta la armonía entre el Hombre y la conservación del medio en que vive, el día 9 de julio de 2003, la Unesco, por decisión del Consejo Internacional de Coordinación del Programa sobre el Hombre y la Biosfera, certifica que la Reserva de la Biosfera Monfragüe.
España forma parte integrante de la Red Mundial de Reservas de la Biosfera, siendo inscrita como tal el 15 de septiembre del año 2003.