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Guadalupe, foco artístico y espiritual

El Real Monasterio de Santa María de Guadalupe es el monumento más importante de la localidad, pero sin duda la calidad de sus servicios constituye un valor añadido.

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Además de acoger uno de los tesoros más emblemáticos de Extremadura, esta localidad tiene un patrimonio cultural y gastronómico que no te puedes perder.


Localización y Contacto:

Plaza de Santa María de Guadalupe, s/n
10140 Guadalupe , Cáceres (Extremadura)
  • El Real Monasterio de Santa María de Guadalupe es el monumento más importante de la localidad, pero sin duda la calidad de sus servicios constituye un valor añadido.

    Este municipio nace muy unido a la imagen de la Virgen de Guadalupe que, según se cuenta, fue esculpida por San Lucas y enterrada junto a él en Asia. Se le atribuyen varios milagros, como salvar a Roma de la peste o a la expedición que la trasladó por mar hasta Sevilla cuando el papa Gregorio Magno regaló la talla al arzobispo. Pero fue su aparición a un pastor de Cáceres lo que propició que se levantara una ermita en este lugar a cuyo alrededor se fueron instalando los primeros pobladores. En 1340 el rey Alfonso XI otorgó estas tierras a sus gentes pasando a depender de Talavera de la Reina y años después ya se conoce la localidad como Puebla de Santa María de Guadalupe. Sobre 1348 el rey concede al prior el título de Señor de la Puebla, quedando como señorío hasta que se crea el Ayuntamiento Constitucional en 1820. Hoy, Guadalupe se mantiene como un destino religioso pero, además, es una hermosa localidad que ofrece mucho que ver y disfrutar tanto en el propio núcleo urbano, como en los alrededores, pues está situada en la hermosa Sierra de  las Villuercas.

    Puedes comenzar  tu visita por el monumento más importante, declarado Patrimonio de la Humanidad, el Real Monasterio de Nuestra Señora de Guadalupe. Construido en 1340 por Alfonso XI de Castilla, ha sido testigo de momentos decisivos como la audiencia en la que los Reyes Católicos ofrecieron las carabelas a Colón. La construcción tiene elementos mudéjares, góticos, renacentistas y barrocos y, dentro de su recinto conserva obras de gran valor. No te pierdas la Iglesia de Nuestra Señora (s. XIV) y su bellísimo retablo, el Camarín de la Virgen (s. XVII), el Claustro Mudéjar, con su templete, la Sala Capitular (s. XV), la Sacristía, la Capilla de San Jerónimo, con pinturas de Zurbarán, el patio y el comedor de la Hospedería, de Rafael Moneo (1994). Además de estos monumentos, también puedes visitar dos museos de pintura y escultura con obras de Goya, El Greco, Pedro de Mena o Juan de Flandes.

    Un paseo por las callecitas de Guadalupe, un casco histórico de los siglos XIV-XVI, te mostrará cómo es la típica arquitectura serrana con sus balcones y soportales. Algunos de sus rincones más encantadores son la Plaza de Santa María de Guadalupe, el Colegio de Infantes o de Gramática (s. XVI), que hoy es el Parador Nacional de Turismo, o el conjunto de Hospitales. Algunos hoy forman parte de las dependencias del monasterio o como el Hospital de San Juan Bautista, uno de los edificios que conforman el actual Parador Nacional. Hay que mencionar también la Iglesia barroca de la Santa Trinidad, además de los cinco arcos medievales que se reparten por sus dos murallas. Otros lugares que hay que ver son la plazuela y la fuente de los Tres Chorros, con su fuente del siglo XV o la Antigua Judería. Merece la pena dar un paseo por la calle Sevilla, donde podrás comprar cualquier cosa de hoy y de siempre. Hazte con objetos tradicionales como encajes y cestas o con productos de la tierra como morcillas,  roscas de muédago, ambas muy propias de allí.

    Si te animas a caminar un poco, los valles de los alrededores esconden gratas sorpresas como el Palacio Granja de Mirabel, la Granja de Valdefuentes, el Arca del Agua, y la Ermita del Humilladero, monumentos todos declarados Bien de Interés Cultural. Los amantes del senderismo y la naturaleza pueden animarse y hacer la ruta de los Molinos o a visitar el Geoparque Villuercas-Íbores-Jara, un espectáculo de la naturaleza que ofrece impresionantes vistas y acoge una gran variedad de flores y plantas. Desde las riberas del Ibor o el Guadalupe hasta las crestas de las montañas, el parque está repleto de parajes y lugares increíbles.

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